martes, 9 de febrero de 2010

Labios agrietados

Sentada en unas escaleras de caracol, acariciando la insensatez mientras le dibujaba letras en su espalda mojada por la lluvia, pensó que ya no la angustiaba verse sola. Allí seguía con los dedos arrugados por las gotas frías, recorriendo los caminos que se podían ver a través de las grietas de sus huellas dactilares, creando un cuento tenebroso que contar. Era una mujer nueva que reía sin miedo a despertar las sombras. Una mujer que ya no caminaba de puntillas por miedo a que el suelo se callera arrastrándola a un campo de batalla clandestino. Ya no le daba miedo el amor, ese gran compañero hijo de puta que siempre tiene algo que decir acerca de su vida solitaria.

Todo da igual por el momento. Ni siquiera sus propias cicatrices sangran, tampoco intenta cubrirlas de sal. Habla con las paredes llenas de cuadros con fotos familiares, ésas que poco a poco se van distorsionando con el tiempo. Escucha el caer de las hojas de papel haciendo que sus oídos quiebren y estallen como altavoces sensibles al sonido. Besa manos en busca de labios que hayan sido agrietados con desamor y soledad.. como los suyos. Nada entre lágrimas de antaño en una piscina casi interminable y profunda... sin salvavidas al que agarrarse.

Y aún así cree que es feliz.

Pero las cosas no son como ella las ve. No corre sangre por sus venas.. sólo horchata que con consentimiento propio, ocupa su lugar. Las paredes son sus únicas confiendentes y aún así, teme que cuenten todos sus secretos. Las manos a las que besa son manos muertas que habitan en lo más profundo del Tártaro.. almas a merced del Hades que agrientan su rostro para mostrarse como verdaderamente son. Esos labios agrietados se convierten en fauces que con el mínimo de descuido, la engullen y hacen que desaparezca bajo una tumba de papel, mojado por esa misma lluvia que disfrutaba hace un momento...

martes, 2 de febrero de 2010

Hasta que la lujuria se canse de jugar

Es de noche y estamos solos, pero la lujuria se hace cargo de nosotros.. Controla nuestras mentes para hacernos caer en la tentación...
Resistimos, pero el deseo se va haciendo cada vez más grande.. Tanto, que se puede notar en el aire de esta habitación...

Estamos solos jugando a un juego sin reglas, donde la lujuria y el deseo van ganando.. No sabemos como pararlo y, sin remedio, acabamos cayendo en la tentación.. Nos acercamos, nos miramos a los ojos y descubrimos un brillo que no habíamos visto hasta ahora.. La pasión se hacía presente...
Sin poder evitarlo, nuestros labios se encuentran y, desesperados, se funden en una cama de saliva.. Nuestras manos se enlazan convirtiéndose en una...
Dejamos todo atrás.. No hay nada en lo que pensar.. Sólo estamos tú, yo y esta cama que nos invita a pecar.. El colchón nos llama, las sábanas nos enrredan acercándonos aún más...

Estamos perdidos.. Ya no hay vuelta atrás.. Aquí estamos.. Leyendo las líneas borrosas de nuestros cuerpos.. Dejando que la lujuria y el deseo nos manejen como marionetas.. Marionetas entregadas la una a la otra sin importarles el mañana.. Sólo el hoy, donde el juego se vuelve más oscuro y excitante...

Nos amamos.. Lo sabemos.. Lo saben.. Y por eso hemos llegado a esta inevitable situación.. Ahora somos irreconocibles a merced del tiempo.. Las horas pasan, la cama se queja, las sábanas están cada vez más enrredadas, la luna nos mira desde el lejano cielo estrellado mostrando envidia de nuestra pasión, los lobos aullan al compás de nuestros gritos de placer...

Ahora todo se ve borroso, ya nada es igual..
No vemos, sólo sentimos.. Y nos gusta.. Nos encanta.. Porque sabemos que todos nos están escuchando y eso lo vuelve más excitante.. Sabemos que todos nos están mirando.. Y nos gusta.. Nos encanta.. Y es que somos uno; unidos hasta el final.. Hasta el fin de los días cuando nos quedemos sin aliento.. Hasta que la lujuria se canse de jugar...