domingo, 25 de abril de 2010

Procedente del onanismo


Una noche cualquiera en un lugar cualquiera. Sin rumbo ni dirección, viendo pasar los kilómetros en este vagón de tren, sin que importe cuál será su destino. No hay lugar residente en el que quedarse.. ¿por qué parar entonces?        [.."I'm alone"..]

La soledad es una amiga traicionera que viene sin avisar para cenar y son de ésas a las que tienes que aguantar por cojones. No se irá tan fácilmente. Quizás pueda parecer una buena compañera cuando se está harto de las gilipolleces de los demás, pero acabas por hartarte también de ella. Ahora no se sabe quién es más gilipollas, si tú mismo o los demás. Sólo queda seguir con el viaje, sin tener en cuenta quién se sienta en el sillón de al lado... los ánimos no están para conocer gente nueva cuando ni siquiera se conoce a uno mismo. Así que piensas: "este viaje será muy largo; vamos a divertirnos..."           [.."Forgive the world"..]


Minutos más tarde, una idea procedente del onanismo inunda por completo la materia gris que recorre la columna vertebral, provocando un inmenso escalofrío casi incontrolable. El morbo vuelve a florecer y a desprender el olor puro de la adrenalina mezclada con la potente inseguridad; la que desaparece cuando los párpados caen y proyectan imágenes tan tórridas como sucias y denigrantes para ambos. Ya no somos tan distintos...         [.."Give yourself to me"..]

Temblorosas, las manos acarician los poros de la piel, resurgiendo así sensaciones ocultas debajo de su pigmento translúcido con el que se permite ver cómo la sangre corre por entre las venas frágiles del cuerpo. Mientras el corazón bombea aquella sangre cansada de su propio trayecto, los impulsos se hacen más grandes y el recorrido del deseo llega a su fin. Aún con los ojos cerrados, el cuerpo se desvanece en el solitario vagón de tren: la cabeza se recuesta en el espaldar, los dientes atrevidos y desesperados, muerden a los cálidos labios para hacerlos callar sin dañarlos demasiado; una sonrisa traviesa descubre su atrevimiento desmesurado... Ya es hora de contemplar la lujuria recién ocupada, pero al abrirse los amplios telones del rostro, una presencia masculina ha presenciado el desliz inocente de un alma solitaria a la par que aburrida; a lo que contestas: "este viaje será largo; vamos a divertirnos..."