sábado, 27 de agosto de 2011

Pequeña Caperucita

Te sientes segura y apaciguada. Todo tu alrededor se vuelca suave ante tus pies. Juegas inocente por los parajes que se te presentan...
Dime niña, ¿no tienes miedo de que tu pequeño mundo cambie radicalmente? ¿No?


La pérdida de la inocencia se torna brusca desde que sus ojos se abrieron con un golpe atroz en el pecho. Se paró en seco esperando encontrar un atisbo de aire con el que llenar sus pulmones exprimidos duramente.
Y mientras la madurez se instalaba por el lado más insospechado, pidió un deseo al que no le ve esperanzas de cumplirse.

Caperucita le tiene miedo al lobo feroz.


Como lo conoce desde siempre, creía que no tenía porqué tenerle miedo. Pero su ferocidad fue en aumento al igual que sus garras y colmillos. Sin embargo, cuando estuvo frente a sus fauces inmensas, descubrió que detrás de su aspecto desafiante había una obstrucción en su oscura garganta. Sin duda, el lobo sentía más miedo que la pequeña Caperucita.

domingo, 17 de julio de 2011

Manzanas-peras

En un círculo donde nada puede ser imperfecto, salirse del tiesto puede provocar diferencias entre los miembros de la cesta de Navidad.
A los que llamamos con etiquetas grabadas en su frente, se les concede el papel de guardianes de la cordialidad dentro de esta cesta absurda. Y a los que no les importa estar dentro y fuera de la locura y la espontaneidad, se les arrebata el derecho a equivocarse y rectificar.


Seres perfectos son los que no comenten errores, son los que enmiendan los de los demás. Sin embargo, este título no es gratuito. Se requieren méritos de desdén y desprecio hacia los que no cumplen con las expectativas que se les ha asignado. El orgullo de formar parte de este súper grupo, convierte la admiración en un trabajo que mantener y cuidar, y que convierte a los iguales en simples súbditos desde su visión altiva.
Incapaces de ver su metamorfosis, acusan a los que ponen los pies más allá del tiesto para tocar con sus dedos la hierba mojada, y condenan su propia libertad creyendo que todo es un libertinaje que debe acabar. Ignorando que, con tal de complacer a lo establecido, obedecen sin saber realmente quienes son; no han dejado descubrirse.


Manzanas-peras se le llama a la ambigüedad afiliada con los que se creen perfectos, ya que esto los hace más imperfectos que cualquiera al no estar clara su asignación y aparentar ser seres perfectamente ubicados en el centro de esta cesta, en la que poca fruta es madura y mucha está podrida.

domingo, 8 de mayo de 2011

Tiempo

Una historia más por la que escribir la ponía delante de las teclas del ordenador, sentada impaciente por comenzar un nuevo relato. Esta vez no quería que fuera uno de tantos que ya había escrito: con comienzos de párrafo casi idénticos, con el mismo vocabulario pueril, con una puntuación desmedida y el tema de un trasfondo negro aceituna que siempre se justificaba con una reconstrucción de los hechos irrisorios.


No, esta vez iba a ser distinto. Por ello, era preciso leer todos y cada uno de sus anteriores artículos de barrio. Mientras los iba leyendo, encontraba tantas similitudes entre sí como errores garrafales que derrochaban inexperiencia. Pero había algo que se repetía en la mayoría de sus creaciones amorfas: la palabra tiempo.


Lo nombraba de todas las formas posibles y tampoco tenía orden establecido. El tiempo estaba por todas partes, no podía leer una sola línea donde no estuviera estampado. ¿Sería que estaba obsesionada con él? ¿Que ése fuera el círculo por el que transitaba su vida? No lo sabía.
Pero lo que sí sabía es que era sólo una palabra simple, abstracta y que podía tener muchas acepciones con las que jugar. Sin embargo, ella lo había convertido en un estilo de vida; en su estilo de vida. 


Tiempo, tiempo y más tiempo era lo que rebosaba por su convexidad errante. Víctima o verdugo, acababa siendo un desgastado protagonista al que había que desterrar de su perspicacia estéril. Que no quedara rastro de lo que había malgastado o embrutecido a su paso, dejando un respiro para vivir sin dar constancia al reloj a cada segundo. Pero, tal y como dijo alguien en algún momento: 
Tiempo al tiempo.


sábado, 12 de marzo de 2011

Eutanasia diaria

Acumular el tiempo, extraviado entre sábanas hechas ovillo, no es inusual para quien disfrute de la soledad ambigua. Algo rutinario si se plantea la paraxotomía de su vida y si se siente maniatado por un desdén estulto que produce desde el consciente más destructivo.


Mirando hacia delante, no ve futuro aun cuando el pasado le recuerda que esa misma sensación le hizo claudicar por sucesos más complejos e importantes. Sin embargo, no puede evitar reprocharse la eutanasia diaria a la que se somete cuando no consigue explicarse cómo ha perdido el brillo esperanzador en sus ojos tristes.



lunes, 7 de marzo de 2011

A lo lejos, la conciencia

 - Siempre existirá "una luz a lo lejos" que guiará el camino. Síguela que "lo bueno está por llegar"...
Medio ciega por la luz, anda cansada mientras escucha los "ánimos alentadores" de los que, sin pretenderlo casi, ya están al otro lado de "la luz". Esos que gritan o aluden cuando está acostada en el subsuelo; sin embargo, con buena voluntad no se hace más fuerte al prójimo.


Sus viajes al fondo del subconsciente la golpean con la violencia con la que se crea una estrella; creándose nuevos enredos psicológicos en los que reside casi sin opciones de cambio. Así las diferencias se hacen evidentes entre cuerdos y locos, entre desequilibrados y seres que dicen ser felices; también se supone que al estar sanos, todos tienen una mitad; pero suponer es la ciencia de lo incierto. Y si las indefensas generaciones se hacen eco de ello lo antes posible, habrá menos hipocresía en ese lugar al que llamamos conciencia.







-"Hija, ¿qué se dice cuando te quieren dar esperanzas?"
- "¡Cállate, zorra!"
- "Muy bien cariño. Has aprendido a no tener sentimientos de futuro."





domingo, 13 de febrero de 2011

Little stupid.

Quizás esta vez, por primera vez, dejará correr al mundo con libertad. Sólo por esta vez, quizá deje de ser egoísta y ególatra por primera vez en mucho tiempo.
Tal vez, y sólo tal vez, deje de preocuparse tanto por su persona y empiece a hacerlo por otras.
Tal vez, algún día, quiera dejar de recibir y así poder regalar momentos.
Si esto fuera posible... si llegara a suceder... quizá le devuelvan todo el amor que daba desinteresadamente.


- "¿Por qué ahora eres tan pequeña, si antes eras enorme?
- Porque he dado todo de mí a los que quiero. Y aunque me esté quedando sin recursos y muera por dentro, seguiré emanando paz si así lo necesitasen.
- ¿De verdad? Qué estupidez..."

Ése podría ser el resumen de esta parte de la existencia... conversaciones pactadas con el subconsciente. Porque tal vez, algún día, quizá le devuelvan todo el amor que daba desinteresadamente.



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Everything is a cycle

Antojo del tiempo es aquello que retrocede una vez ha sido desechado de nuestro camino.
Lo efímero se reconstruye si recurrimos a los viejos métodos de confrontación a lo desconocido o irreconocible. El escudo formado después de aceptar lo evidente, es lo más sólido que ha dado la naturaleza para recibir golpes.

Piensa que todo es un ciclo. Un proceso natural en el que nos desenvolvemos.
No nos acordamos de cómo iniciamos este círculo y tampoco sabemos cómo lo terminaremos, sin embargo recurrimos a la esperanza cuando estamos perdidos o deseamos que todo vaya en línea recta para que así, sea más sencillo el recorrido.

Indiscutible error.
Las curvas son lo hermoso del desconcertante camino, a veces demasiado hiriente, pero otras adecuadamente imperfecto; son los momentos más felices que tenemos.

Y en este momento se encuentra. Sin tener nada especial para sonreir, con lo que tiene le basta.
Aún siente miedo, cierto. La imperfección puede volverse en contra del viento y no ser tan agradable... pero mientras venga de cara, no se desviará de la trayectoria por muy fuerte que sople.

Muy a su pesar, el próximo ciclo será iniciado por un antiguo compañero suyo. Las manecillas del reloj no son distintas de éste. Una vez completado el día, vuelve al génesis del tiempo para comenzar un nuevo amanecer, sin que importe el moribundo aviso meteorológico.