Se puede escuchar el sonido de cómo las gotas se precipitan hasta caer en la piel desnuda. Sin embargo su tacto suave las hace pasar desapercibidas.
Con cautela traspasan los poros del cráneo y se introducen en los recobecos de los laberintos del cerebro; formando ríos de pesadumbre que inundan con bastante rapidez todo su interior.
En el brillo de sus ojos se asoman dos lágrimas ahogadas en su propia sustancia. Pequeño suspiro para el alma que intenta no perecer, aspirando aire por cada lágrima derramada. Si la incorpórea muriese, dejaría al cuerpo como simple mecanismo de supervivencia... máquina sin esencia.
Si no fuera por ella seríamos como un roble seco:
Creyéndose el ser vivo más fuerte, un día dejó de beber agua. Orgulloso de su hazaña, farda de su condición de superviviente, pero poco a poco fue convirtiéndose en colosal armadura de gran envergadura por la que había dejado de recorrer su componente vital. Avergonzado, se pudre desde dentro para que los otros árboles sólo puedan ver la apariencia de acero que los caracteriza... aunque sus gruesas grietas, sus raíces secas y los gusanos lo hayan condenado desde fuera.
No ates con raíz de roble la fragilidad de tu ser.
Estrella, estrellita...
Concédeme la ocasión de almacenar el cielo en mis ojos oceánicos para inundarlo de su color.
Déjame hacer lo que sienta sin cuestionármelo.
Permite que la despreocupación con moderación la construya haciendo ruido con cada paso.
No prohibas que las notas agresivas de una canción difuminen nuestros nombres.. no importa quiénes seamos.
Evita que las olas del desdén se transformen en lenguas de cristal.
Impide que mi inestabilidad característica encierre mi corazón en un zulo de papel.
Ilumíname cuando esté tan perdida como para pedir ayuda.
Agranda mi buen humor.
Destruye el temor a que viejos tormentos vuelvan.
Llévame a lugares que nunca sospecharía.
Ábrele de nuevo la puerta a la esperanza.
Dame una oportunidad de estar orgullosa de mis acciones y no sólo de pedir perdón por ellas.
Adviérteme ante la gente que quiera dañarme.. acompáñame con los pequeños ángeles que cuidan mi cama.
No me llenes de desconfianza, celos ni rencores.
Estrella, estrellita...
Deseo liberar el alma en un suspiro, un instante, un latido...