La idea de cambiar de vida se hace apetitosa por momentos. Nada es distinto, pero a la vez todo ha cambiado. Todos sufrimos metamorfosis a lo largo de nuestra existencia; unas nos satisfacen, otras no...
Cuando sentimos que todo está al revés o que incluso vivimos la vida de otro, nos abandonamos a la nada. El pesimismo se vuelve roca y además, verdugo que golpea nuestra espalda con la fusta de nuestros pensamientos más destructivos.
Al principio se sangra tinta, la que se ha desperdiciado escribiendo palabras de amor. Luego las carcajadas se hacen evidentes en el rostro mientras los ojos lloran por el tiempo perdido. Ya hemos dado un paso... todavía quedan muchos... quizá demasiados.
Una lágrima caída ha llegado hasta nuestro abdomen, corrompiendo la piel de lo ácida que se ha vuelto. Del dolor, contemplamos a nuestro particular torturador e imploramos clemencia... ahora los latigazos son más fuertes.
Han pasado los años y la costumbre ha hecho suaves los golpes, aunque algunas veces castiga con más intensidad para que no olvidemos que está presente... que no se ha marchado.

Saco como conclusión pobre... que la mayoría de tus problemas, o al menos una parte, son a causa de echarte en cara errores que has cometido en el pasado. Te avergüenzas tanto de ellos que te subestimas de una manera tan destructiva...
ResponderEliminarSabes? He aprendido con el tiempo que las tantísimas lágrimas que he derramado en tiempos pasados han sido totalmente equivalentes a la sabiduría y madurez que adquirí con ellas. No hagas que estas te bloqueen, dedicate a ser gracias a ellas más humana.
Hay un largo camino frente a ti, puedes ir avazando mientras te lamentas siendo totalmente lógica y racional...(que aburriiiiidooo) o, en cambio, ir corriendo hacia alante meneando los brazos y riéndote como una loca. A mí me gusta más la segunda opción... No cometas el mismo error que estoy cometiendo yo.
(te he imaginado cogiendo la segunda opción literalmente y no he podido evitar descojonarme xD)
Creo que no te has parado a ver el rostro de quien empuña la fusta, te daré una pista... tiene unos ojazos claros, pelo negro, largo... (por si no queda, claro eres tu)... te castigas por el pasado, siempre esta bien tirarse de la oreja cuando cometemos un error, pero ¿cargar toda la vida con ello? No... tu decides cuando acabaran los latigazos, tu decides el ser feliz...
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