domingo, 20 de junio de 2010

Sin fecha de caducidad

Es de madrugada. Las finas sábanas que cubren su agotado cuerpo, no consiguen persuadir al frío. No puede dormir por muy avanzada que esté la noche.

Tras dibujar remolinos magnéticos en sus prendas, exalar el espacio abierto de la oscuridad nocturna fue un mendrugo de sus deseos más grandiosos; pero no podía seguir en aquel rincón acogedoramente apocalíptico.


Con el mundo en plena efervescencia y vagando por calles desconocidas, se topó con un papiro arrugado y aparentemente roido en el que se ubicaba un pasaje diluido con impotencia:
"Es tanto el peso de mi alma que ningún pensamiento puede transportarla, y no hay alas capaces de elevarla a lo inmaterial. Si se conmueve, parece acariciar el suelo con sus alas, como el vuelo bajo de los pájaros cuando presienten la tormenta. En mi pecho anida una opresión, un temor que adivina un terremoto." Kierkegaard.
Después de empaparse con la tinta de cada una de sus letras, se dio cuenta de que esas mismas palabras estaban cosidas a lo largo de su intestino delgado... sin fecha de caducidad.

2 comentarios:

  1. Tú tienes las alas que te llevarán donde quieras... están tullidas de no usarlas... si quieres alzar el vuelo hazlo, los límites lo pones tu... te quiero idiotaaa(L)

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  2. ... Antes hay que ser oruga.
    Las orugas recorren un largo camino, emplean esfuerzos para elaborar su crisalida, deben almacenar en ellas suficiente alimento y energía como para sobrevivir un largo periodo de transición. Finalmente, de aquel pequeño cuerpo surgen dos coloridas alas, en ella se refleja el brillo del sol desprendiendo un dulce fulgor.
    El final de la oruga anuncia el comienzo de la mariposa.
    Recuerdalo. El camino siempre sigue avanzando aunque mires hacia atras o al suelo, no obstante, de tal manera nunca podrás ser consciente del paisaje que se cierne frente a ti mientras sigues andando.

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