sábado, 27 de agosto de 2011

Pequeña Caperucita

Te sientes segura y apaciguada. Todo tu alrededor se vuelca suave ante tus pies. Juegas inocente por los parajes que se te presentan...
Dime niña, ¿no tienes miedo de que tu pequeño mundo cambie radicalmente? ¿No?


La pérdida de la inocencia se torna brusca desde que sus ojos se abrieron con un golpe atroz en el pecho. Se paró en seco esperando encontrar un atisbo de aire con el que llenar sus pulmones exprimidos duramente.
Y mientras la madurez se instalaba por el lado más insospechado, pidió un deseo al que no le ve esperanzas de cumplirse.

Caperucita le tiene miedo al lobo feroz.


Como lo conoce desde siempre, creía que no tenía porqué tenerle miedo. Pero su ferocidad fue en aumento al igual que sus garras y colmillos. Sin embargo, cuando estuvo frente a sus fauces inmensas, descubrió que detrás de su aspecto desafiante había una obstrucción en su oscura garganta. Sin duda, el lobo sentía más miedo que la pequeña Caperucita.

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