El tiempo me ha demostrado que no soy tan fuerte como yo creía. Lo único que he logrado es que mis emociones sean desconocidas para todos, incluso para mí. Ando perdida en un subconsciente que a veces me traiciona y me da donde más me duele. Es un sucio traicionero que me tiene a su merced y nunca me pregunta lo que quiero. Un compañero que me seguirá hasta la muerte, es parte de mí. Parte que aún desconozco y no sé de lo que es capaz. De momento no ha hecho más que recordarme que me equivoqué, que fallé, que fracasé...
Admitirlo es la primera salida para lograr que se calle este subconsciente inaguantable. Atormenta mis sentidos hasta que acepto la verdad de lo que sucede, ya sea para bien o para mal. Y en algunas ocasiones me gustaría ponerme una venda en los ojos y caminar a ciegas, sin saber lo que realmente estoy haciendo. Pero eso sería mi perdición. Mi subconsciente lo sabe y lo prohibe con gran autoridad. En el fondo sé que lo hace por mi bien, pero no puedo evitar ciertas reacciones a las que mi cuerpo no está acostumbrado a recibir y menos de esa persona que llegó a ser una obsesión transformada en vida.
A pesar de que no soy esa chica fuerte que creía, he aprendido a controlar mis emociones cuando estás cerca. No pienso lo que digo ni lo que hago hasta que estoy sola en mi cuarto, acostada en la cama y mirando al techo. Muchas veces me arrepiento, pero luego pienso que ésta es la única oportunidad que tengo para conocerte mejor y demostrarme de nuevo que me equivoqué. Me equivoqué al pensar que eres un simple depredador y, aunque a veces te comportes como tal, he visto que no lo eres. Otra vez mi entrometido subconsciente creó esa imagen para poder escapar de mis malas ilusiones.
¿Y si me rindo de una vez y digo todo lo que siento y lo que sentí, qué pasaría?..Me mirarías de otra forma. Haría que tus palabras fueran dirigidas con pena hacia mí. O quizás te alejarías para evitar malos entendimientos e incomodidades absurdas. Tu reacción es lo que me sigue importando en tu persona. Tu reacción hacia mí, hacia lo que digo, hacia lo que hago. Y a veces puede que me importe demasiado lo que llegaras a pensar sobre mí si todo sale a la luz. Pero sólo es cuestión de tiempo. Sólo tengo que esperar unos meses para que desaparezcas y no vuelva a saber de ti, porque esta relación cordial que mantenemos se acabará cuando comience el próximo verano. Y al fin podré liberarme de mi creación más perfecta: mi obsesión transformada en vida.
Me alegro de que ya no lo veas como un depredador, aunque quizas te resultara mas facil viendolo asi, pero tu misma has dicho que la solución más facil suele ser la mas cobarde. Asi que bien hecho! ^^
ResponderEliminar(LLLLL)