Protagonista viviente de tus propias mentiras que has estado toda tu vida inventando cuentos para poder dormir.
Tú que construyes una fantasía desde que entras en tu habitación y te asustas cuando compruebas que allí sólo estás tú, te refugias en tu propio mundo creado con lápices de colores para no ver la realidad que te encadena a seguir viva.
Crees y deseas que la mentira se apodere de tu vida y olvidar de algún modo todo lo que te hace mal.
No te gusta lo que ves y por eso cambias tu vida en esta ilusión frágil y delicada donde tus recuerdos son de otros y te inventas los tuyos propios.
Marioneta que luchó para deshacerse de los hilos que la mantenían presa y que ahora perdió la perspectiva de su camino. Indecisa, coges aguja e hilo y coses de nuevo tus manos al yugo de tu desesperación. No puedes vivir a su lado pero tampoco puedes prescindir de su protección. Mantienes esta relación amor-odio que tú misma has creado como si fuera culpa de otro. Y no, sabes que no es cierto.
Las lágrimas podrían caer de tus ojos pero en su lugar sólo quedan dos botones del color del asfalto que lo único que ven es mentira y dolor. Tu boca podría gritar pero te la has cosido con el hilo del miedo, el miedo a desfallecer en el intento de encontrar una respuesta acertada. Te conformas con tu situación, no puedes aspirar a más. Tu posición está en 2º plano pero no te importa. Sabes que todos lo saben y saben que tú estás ahí, aguantando el tipo cada vez que los comentarios tocan fibras sensibles y sin embargo no obtienes ninguna satisfacción a cambio. Todo lo que soportas día a día no te sirve para nada salvo desear ser otra. Tú misma te das látima porque a pesar de todo, sólo con estar a su lado te conformas. Puta masoquista...
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