sábado, 12 de diciembre de 2009

Mi propia celda

He tenido unas conversaciones conmigo misma un tanto duras, pero realistas. Unas conversaciones que he escuchado rodeada de pañuelos usados y lágrimas caídas.
Descubrí que a parte de que sigo siendo gilipollas, necesito desahogarme. Llevo un par de semanas que lloro casi por cualquier cosa, estoy demasiado sensible para como soy realmente. Me siento debilucha y sin ánimos de nada, ni siquiera para comer o para levantarme de la cama.


Aunque no se lo crean, también me canso de mí misma; de estar siempre con el mismo tema metido en la cabeza y con ello aburrirles a ustedes con mis tan "alegres" monólogos. Por eso me he encerrado en mi propia celda, tragándome la llave que abre la cerradura y sin embargo cuento los días que me quedan para poder salir de ella.


Pero no se preocupen. Ya tengo preparada mi función teatral en la que actuo sin guión. Voy improvisando mis emociones y de momento me está yendo bien, incluso parezco feliz. Pero tan sólo es una careta que está sucia y desgastada de tanto usarla...

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