Oportunidades opacas metidas en una botella de cristal; las puedes ver pero es muy difícil alcanzarlas si no decides romper la botella. Tus dos opciones se hacen incompatibles una con la otra y tendrás que elegir. Si no rompes la botella, dejarás pasar oportunidades que quizás jamás vuelvas a tenerlas tan al alcance de la mano. En cambio si la rompes y coges esas oportunidades con desición y aplomo, puede que los cristales rotos impacten contra gente inocente.
¿Error o acierto? Dilema que sólo resolverás si decides jugar, apostar y arriesgar.
Así es el juego. Y el momento de elegir se cuenta y balancea en un segundo. Lo divertido es que, elijas de lo que elijas, siempre vas a arrepentirte de lo que pierdes.
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